La incursión del licenciado Hatuey De Camps en la
campaña presidencial del Partido Revolucionario Dominicano, sin duda que
da un giro al escenario electoral y a la situación interna del partido
blanco.
Aunque el acuerdo expresa de manera clara que no se trata de una
fusión entre el PRD y PRSD, la realidad es que los perredeístas
recibieron al “cacique” como al hijo pródigo que regresa al seno de la
familia.
Contrario ha ocurrido con el ingeniero Miguel Vargas Maldonado, quien
siendo presidente del partido blanco se mantiene al margen del proceso,
apostando a la derrota del candidato de su organización.
Con esa actitud cedió su espacio a De Camps, quien siendo
políticamente más inteligente, lo tomó y 24 horas después ya estaba
cosechando frutos.
De Camps, cruzó la calle desde la acera de enfrente y como dice el
pueblo: “les comió los caramelos a Miguel”, quien guiado por un grupo de
asesores perdedores insiste en mantenerse en reflexión.
Al parecer, Miguel no entiende que si Hipólito pierde, él pierde y si
gana, él también pierde. En caso de una derrota del PRD, la gente de
Hipólito responsabilizarían a Miguel y le “chubarían las bases, que
seguro se lo cobrarían en la convención del próximo año.
Pero si ocurre lo contrario, entonces para Miguel será peor, porque
dirán que ganaron los comicios sin la participación del presidente del
partido.
Ahí se presentará el escenario más importante, porque vendrán las
comparaciones entre Miguel y Hatuey. Entre el que sin ser del partido
ayudó a la victoria versus a un presidente que no hizo nada.
Los estrategas de Miguel han demostrado una incapacidad asombrosa
para diseñar el accionar correcto ante cada coyuntura, y ahora como en
el pasado volvieron a caer en la arena movediza.
Toda la sociedad sabe que el gran perdedor de la alianza entre Mejía y
Hatuey ha sido Miguel, a quien su compadre les comió los caramelos.
Cuando casos así ocurren, en mi Nagua querida dicen: “zapatero a tus zapatos”


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